Pues hoy quiero rendir homenaje a Bear Grylls. Si, ''El último superviviente''. Y no quiero hacerlo por su hombría, ni por su falta de escrúpulos. Ni siquiera quiero hacerle homenaje por ser un buen cristiano.
Hoy quiero rendir homenaje a Bear Grylls por la alegría y desenfado con que hace su programa siempre.
Realmente no se lo que hay detrás de las camaras, no se cual es el ritmo real que sigue el tio mientras le graban, ni se cuanto le ayuda el equipo a la hora de llevar a cabo sus éxodos, pero bueno, da igual.
El caso es que me parece chachi cuando estoy haciendo zapping por la tele, normalmente a las 12 de la mañana, poco después de levantarme (horario de verano), pasando de canal en canal y:
Las noticias destacan lo mal que está la economía, la gasolina y los jovenes, suavizándolo con algún reportaje de algúna feria gastronómica de la península. Cambias y en algun programa del corazón hay famosos gritándose e interesándose de manera altruísta por la vida de otras personas. Fútbol en otra. Una peli buena en canal plus. Arguiñano contando chistes verdes.... Y derrepente pasas furtivamente por cuatro y ahí está él. El alegre Bear Grylls, desenvolviéndose sonrriente a través de la naturaleza, ajeno a lo que pasa con los jovenes que hacen botellón en Madrid y con una foto de su familia cerca de su corazón, mientras se exprime cacas en la boca y come gusanos con sabor a pollo, pero un poco más agrio.
Por esas alegrías que me das te quiero Bear.
